¿Era de la Información o de la Desinformación?

27 noviembre, 2014 • Comunicación digital • Alexia Lanzo Panicello • Views: 1397

En la era de la información se manejan varios tipos de informadores, pero son dos, los que pueden convertir la era de la información en la de la desinformación:

  • El primero, es aquel que sintetiza tanto la información que la subjetiviza y por lo tanto, lo que nos aporta no es información, sino que es únicamente su pensamiento (Dirigismo).
  • En segundo lugar, tenemos aquel que te inunda de información pero siempre sin decir nada y que puede estar creando desinformación, voluntaria o no. Cuando la desinformación no es voluntaria puede ser desconocimiento del tema que se suple con la abundancia, o puede ser malintencionada con lo que se transforma en desinformación fraudulenta.

¿Cómo participan en esta influencia los medios?

Los medios se revelan como una tendencia hacia el establecimiento de una cultura global. La lógica de estos es la lógica del mercado, la competición por los beneficios se traduce en los medios en competición por las audiencias (búsqueda de lo que más vende). Por otro lado, mensajes masivos, uniformes, estandarizados son recibidos en el mismo momento por personas diferentes, en distintos lugares del mundo. Esto provoca que la función originaria de la comunicación social, la de transmitir los mensajes generados por miembros de una comunidad, se pervierta. Hoy los mensajes son generados y manipulados en un lugar lejano, por personas ajenas y con intereses ajenos a la comunidad que los recibe.

La gente, las organizaciones y las comunidades también usan estos medios para difundir y dar a conocer sus propios movimientos y opciones culturales. Los medios están cumpliendo funciones que deberían ejercer las instituciones. Las crisis de las representaciones políticas y sociales, el repliegue del Estado, han llevado a que la gente encuentre en ellos un canal válido para expresar sus inquietudes y necesidades.

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La era de la información y del conocimiento

La llamada era de la información y el conocimiento, no es sólo un fenómeno humanista o cultural; sino que también es una era empresarial y comercial dadas las amplias posibilidades que representa para el crecimiento económico. En este sentido, quien posea los medios de comunicación, posee la información y el conocimiento y tendrá más ventajas competitivas sobre los demás. Pero como hemos visto anteriormente no toda la sociedad tiene acceso a todos los medios, sólo está al alcance de privilegiados sectores de la población.

Las redes sociales, creadas para facilitar el contacto y la comunicación entre personas de todo el planeta, se han convertido en grandes empresas multinacionales que, además de generar millonarias utilidades, sirven de vehículo para difundir y promover determinados patrones culturales influyendo notablemente en la forma de pensar y actuar de grandes masas de la población.

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La evolución de los Telediarios como ejemplo de esta “empresa global”

Antiguamente, de forma intuitiva se podía predecir el orden de las noticias, siempre te daban una interpretación de la realidad ordenada. Cada espacio duraba el mismo tiempo.

Actualmente las noticias no tienen orden, pero sí que hay un orden de intencionalidad, porque muchas de estas noticias van enlazadas con las que vienen después, son noticias que te hacen mantener la atención, pese a que generan también expectativa. Es una estrategia de modulación de la opinión pública a través de la modulación de los afectos. Cuando una persona tiene unas ideas fijas, para conseguir producir cambios en su pensamiento hay que modular los afectos, romperla psicológicamente haciéndole sentir diferentes sentimientos, eso hace que cambies de estructura racional, eso permite que aceptemos bien diversas noticias políticas con peligro, si visualizar el telediario nos alterara, no los veríamos, así que en todo telediario se tiene que generar una noticia placebo, es una noticia buena, un final feliz, generalmente se buscan como noticias “placebo”, noticias ecológicas o artísticas, aunque se ha descubierto que los desfiles de moda también son un buen final. Al mismo tiempo se crean estrategias para distraer, antes el fondo era oscuro, así solo atendías al hombre, en la actualidad, existe la “News Room” que esta detrás, donde hay gente que pasa, la oficina… Todo esto hace que te disperses, para que no puedas racionalizar eficazmente todo lo que se está construyendo.

Llenar los telediarios de noticias poco importantes no tiene sentido, porque es el producto más caro de la historia, a menos que hablar de cosas poco importantes sea muy importante para el sistema político.

¿Será que interesa hablar de cosas poco importantes?

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