Sueños

29 noviembre, 2015 • Marketing • Anna Ferret Medina • Views: 173

En el libro de “Marcas que sueñan” de Xavier Oliver Conti y Elisenda Serra Masip, encontramos un capitulo que para mí, es uno de los más interesantes en todo el libro que se titula “Quien no sueña no sobresale”. En este capitulo nos aportan una serie de claves que tiene que tener una marca para diferenciarse.

“A día de hoy, lo único que puede hacer sobresalir a una empresa es que sueñe, y que sus sueño sea compartido y nos llegue a todos. A día de hoy, las marcas más admiradas son las que hacen alguna cosa por nosotros, alguna cosa que nos mueve, que nos transforma.” 

A continuación nos cuentan algunas claves para “soñar” sin alejarnos demasiado de la realidad y confundirla con otros conceptos.

  • Un sueño no puede surgir de la egolatría: Los sueños muchas veces hacen que nos olvidemos de nosotros mismos ya que estamos comprometidos con algo mucho más grande, que es contribuir a un bien superior que sobrepasa lo que se le puede atribuir a una sola persona. Generosidad, altruismo.
  • Un sueño no se puede medir: Algo que podamos vincular a objetivos de empresa nunca será un sueño. Los sueños no se pueden contabilizar ni medir.
  • Un sueño no se puede imponer ni inventar: El sueño nunca puede ir en contra de lo que piensas o crees; tiene que ver con nuestros principios y valores. El sueño tiene que surgir de lo que somos en realidad.
  • No se puede soñar individualmente: El sueño es de todos. Es algo común que nos permite mirar lejos como organización y ver el sentido final de las cosas. Es algo que nos une a los demás.

Marcas que sueñan

  • Un sueño no es un corsé: Para nada el sueño es la misión, visión y valores. No hay que confundirlo. El sueño es un recordatorio que nos dice donde está nuestro norte para que nos podamos adaptar al camino en cada momento, sin que nos perdamos.
  • El sueño no es a corto plazo: “Dejar el mundo mejor de lo que lo hemos encontrado”. Este podría se run buen jemeplo de po qué el sueño no se puede centrar en un objetivo realizable a corto plazo.
  • El sueño no es una quimera:  Para nada el sueño es humo ni una simple declaración de intenciones. Al contrario, el sueño debe tener una traducción real y tangible en la vida diaria de la empresa. Hay que saber bajarlo a la realidad cotidiana.
  • Soñar no es fácil: El sueño se mantiene en un plano elevado de la realidad. Hay que pensar en grande. Requiere tener amplitud de miras. Soñar es una nueva actitud, y eso, como seres humanos que somos, nos cuesta mucho. Y lo que es peor pero a la vez más humano: nos da pereza.

Tags: ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *