La nueva política: candidatos atractivos y mensajes simples

Harper's Baazar

23 noviembre, 2015 • Comunicación política • Mariona Salvado Calvo • Views: 289

El otro día estaba hojeando el número de diciembre de la revista de moda femenina Harper’s Baazar, cuando vi algo que llamó mi atención: una fotografía a página completa del nuevo líder del PSOE, recreando la portada protagonizada por Steve McQueen, 50 años antes.

 

Steve McQueen y Pedro SánchezEsta imagen, junto al artículo que la acompaña, intenta transmitir el cambio que está dando la política española actual para adaptarse a la sociedad en la que vivimos. Es a partir de aquí, que me planteo cuáles son los cambios más perceptibles, y a qué son debidos.
Para empezar, y partiendo del tema principal que trata el artículo mencionado, observamos que hay una clara personificación de la política. La imagen del candidato prevalece sobre la del programa electoral. Los partidos, cada vez más, buscan caras nuevas, frescas y atractivas a las que se les atribuye una serie de significados, con el fin de, indirectamente, transmitir la ideología o el proyecto político que apoyan. De hecho, la personificación de los partidos ha llegado a tal punto, que nos encontramos casos como el hiperliderazgo de Podemos que, en un principio, el logotipo del partido era la propia imagen de Pablo Iglesias.
Pablo Iglesias Logotipo
Estamos en un momento de fuertes cambios políticos, donde gran parte de la población tiene la intención de cambiar su voto. Por este motivo, no es de extrañar que los partidos opten para presentar caras atractivas como Sánchez, Rivera o Arrimadas a las que no se pueda vincular a casos de corrupción u otros escándalos políticos. Aún así, la construcción de un líder debe ser lenta y meticulosa, sino podemos caer en el conocido Síndrome Ottinger, donde un joven político intenta suplir su falta de experiencia con un dinamismo constante, pero cuando se encuentra en un debate con otros candidatos, su fachada se desmorona.

Otro cambio a mencionar, es la mediatización de la política. Es cierto que los políticos siguen marcando las leyes que regulan los medios de comunicación, pero la relación entre los dos actores cada vez es más horizontal, o incluso, superior en los medios. Si nos fijamos, los políticos cada vez organizan más sus acciones en función a las rutinas de los medios de comunicación. Un claro ejemplo de esto es que, en los mítines políticos, los candidatos actúan como fabricantes de titulares. Aprovechan los 15-20 segundos de conexión con los telenotícias, para transmitir su mensaje electoral principal: se deja atrás el partido ideológico, para dejar paso al partido mediático.

En relación a este último punto, quiero hacer referencia a la espectacularización de la política. En una sociedad donde predomina la infoxicación y debes diferenciarte para llamar la atención, los políticos salen de sus áreas de confort y aparecen en programas de entretenimiento y espectáculo, donde unos años atrás hubiera sido imposible verlos. Ejemplos de ésto son Pedro Sánchez apareciendo en El Hormiguero, o Esperanza Aguirre bailando en Qué Tiempo Tan feliz.

 


Ahora, gracias a los múltiples canales de televisión que tenemos, los políticos tienen la oportunidad de segmentar perfectamente las audiencias y saber qué votantes miran cada canal. Esto les permite saber dónde tienen que aparecer y en qué momento para ganar notoriedad, en el caso de Sánchez, o simpatizar con aquellos espectadores indecisos que quieren conquistar, en el caso de Aguirre.

Por último, destacar el papel que han jugado las redes sociales en el ámbito de la comunicación política. Éstas permiten una rapidez, tanto en difusión de la información, como en respuesta, interacción y versatilidad, inimaginable hace unos años. Tanto para lo bueno como para lo malo. Por un lado, ayudan a la notoriedad y a la construcción de imagen del político, pero por el otro, los candidatos deben tener presente que se trata de una comunicación bidireccional que exige estar presente permanentemente, y que, por tanto, no se pueden relajar en cuanto terminan la campaña.

La política está en un momento de transición, donde parece que es más importante ser buen comunicador, que buen líder. Predominan los mensajes simples y directos, y un político que no aparece en un programa de infotainment, es un político inexistente a ojos de la sociedad.

Tags: , , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *